Cirugía refractiva

Cirugía refractiva

¿En qué consiste la cirugía refractiva?

La cirugía refractiva es un conjunto de procedimientos quirúrgicos destinados a corregir defectos de refracción del ojo, como la miopía, hipermetropía y astigmatismo. Su objetivo es reducir o eliminar la dependencia de gafas o lentes de contacto mediante la modificación de la curvatura de la córnea o el reemplazo del cristalino.

Causas

Los defectos de refracción pueden ser causados por factores genéticos, anatómicos o ambientales, entre ellos:

Causas de riesgo:

  • Miopía: El ojo es demasiado largo o la córnea demasiado curva, lo que provoca que las imágenes se enfoquen delante de la retina.
  • Hipermetropía: El ojo es demasiado corto o la córnea es plana, haciendo que la imagen se enfoque detrás de la retina.
  • Astigmatismo: La córnea tiene una curvatura irregular, causando una visión borrosa.
  • Presbicia: Pérdida de elasticidad del cristalino con la edad, lo que dificulta el enfoque de objetos cercanos.

Factores de riesgo:

  • Antecedentes familiares de errores refractivos.
  • Uso prolongado de pantallas sin descanso visual.
  • Exposición a radiación ultravioleta sin protección.
  • Enfermedades oculares como el queratocono.

Hipermetropía

Tras cirugía refractiva

Hipermetropía vs. tras cirugía refractiva

¿NOTAS UNA VISIÓN MENOS NÍTIDA?

Solicita una revisión oftalmológica

¿Sufres visión borrosa al conducir o leer, halos alrededor de las luces, dificultad para enfocar de cerca o de lejos, o distorsión en líneas rectas? Estos síntomas pueden indicar miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia. La cirugía refractiva con láser, como PRK o LASIK, ofrece una solución eficaz para corregir estos defectos y reducir la dependencia de gafas o lentillas.

Si notas alguno de estos signos, te recomendamos solicitar una revisión oftalmológica en Central Ocular donde nuestros expertos te ofrecerán la mejor solución para tu caso personalizado.

Principales síntomas de refracción visual

  • Dificultad para enfocar objetos cercanos o lejanos.
  • Dolor de cabeza o fatiga ocular tras leer o usar dispositivos digitales.
  • Deslumbramiento y halos alrededor de luces.
  • Pérdida de nitidez en la visión nocturna.

Tratamientos

LASIK (Laser-Assisted In Situ Keratomileusis)

  • Se crea un flap en la córnea y se remodela con láser excimer.
  • Indicada para miopía, hipermetropía y astigmatismo.
  • Rápida recuperación visual.

PRK (Queratectomía Fotorrefractiva)

  • Se elimina la capa superficial de la córnea y se remodela con láser excimer.
  • Recomendada para pacientes con córnea delgada.
  • Mayor tiempo de recuperación visual que LASIK.

SMILE (Small Incision Lenticule Extraction)

  • Extracción de un lentículo corneal con láser de femtosegundo.
  • Aplicación limitada a determinados defectos refractivos.

Implantes fáquicos (ICL – Lente de Contacto Intraocular)

  • Técnica indicada en miopía, hipermetropía o astigmatismo, de particular utilidad en pacientes con defectos elevados de graduación o con ojo seco.
  • Se coloca una lente intraocular de diseño especialmente concebido entre el iris y el cristalino.
  • Técnica de muy amplia utilización y seguridad, con más de 3 millones de lentes implantadas en el mundo.

Cirugía de sustitución del cristalino (Lensectomía Refractiva)

  • Se reemplaza el cristalino por una lente intraocular.
  • Indicada en determinados casos de presbicia y defectos de refracción.

Cuidados postoperatorios

  • Uso de gafas de sol para proteger los ojos.
  • Aplicación de colirios antiinflamatorios y lubricantes.
  • Evitar frotarse los ojos durante las primeras semanas.
  • No practicar deportes de contacto hasta la recuperación total.
  • Asistir a los controles postoperatorios programados.

Preguntas Frecuentes

La cirugía refractiva para corregir la miopía, hipermetropía o astigmatismo es recomendable cuando la graduación visual se ha estabilizado durante un periodo de tiempo variable, normalmente de un año. Si la graduación aún no es estable o el paciente es menor de 18 años, conviene esperar. A partir de ese momento se puede acudir a un oftalmólogo para que valore cuál es el momento adecuado para realizar la intervención.

Los resultados de la cirugía refractiva suelen ser permanentes en la corrección de miopía, hipermetropía o astigmatismo; sin embargo, es importante tener en cuenta que no detiene el envejecimiento ocular natural. La mayoría de los pacientes disfrutan de una mejora visual duradera, aunque con el paso del tiempo pueden aparecer otros cambios visuales naturales.

No hay una única mejor técnica, sino una más adecuada para cada paciente. LASIK y PRK son comunes para los defectos refractivos más comunes (miopía, hipermetropía y astigmatismo). Las lentes fáquicas (ICL) son una excelente opción en muchos casos, y a partir de los 50 años es frecuente realizar cirugía del cristalino e implantar lentes multifocales para corregir los casos de cualquier defecto refractivo que padezca también presbicia o vista cansada.

Puede operarse con cirugía refractiva cualquier persona con miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia que cumpla ciertos requisitos. El primero es la edad: se recomienda esperar a la mayoría de edad) para que el ojo esté totalmente desarrollado.

Además, la graduación debe estar estabilizada (el periodo orientativo es de un año) y hay que comprobar que la estructura del ojo lo permita.

Un buen candidato, en definitiva, debe tener ojos sanos y pasar un examen oftalmológico completo antes de la cirugía, donde el especialista confirmará su idoneidad y la técnica más adecuada para su caso.

La cirugía refractiva permite corregir los principales defectos de refracción del ojo, es decir, la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, e incluso la presbicia o vista cansada.

Al modificar la córnea con láser (o mediante la implantación de lentes intraoculares en algunos casos), se logra enfocar las imágenes correctamente en la retina. El resultado es una mejora significativa de la visión, que reduce o elimina la necesidad de usar gafas o lentes de contacto.

Existen diversas técnicas de cirugía refractiva, y la elección depende de las características de cada paciente. Las más conocidas son las cirugías con láser sobre la córnea, como el LASIK, la PRK o la técnica SMILE. Esas técnicas modifican la curvatura corneal para producir un correcto enfoque de las imágenes en la retina sin necesidad de gafas o lentillas.

También existen técnicas seguras y de amplia utilización en las que se implantan lentes específicamente diseñadas en el interior del ojo, como la ICL.

La cirugía refractiva con láser no es dolorosa, ya que se realiza con anestesia local en forma de gotas. Durante la intervención el paciente está despierto y puede notar algo de presión en el ojo, pero sin dolor gracias al efecto anestésico. El láser en sí no provoca dolor al actuar sobre la córnea. Tras la cirugía, es normal experimentar un leve escozor o molestia en las primeras horas, que suele aliviarse con las gotas oftálmicas lubricantes y el reposo.

La cirugía refractiva es un procedimiento muy seguro, con una tasa bajísima de complicaciones graves. No obstante, como en cualquier cirugía, existen algunos riesgos y posibles efectos secundarios. Algunos pacientes pueden notar alteraciones visuales como destellos o halos alrededor de las luces en entornos nocturnos, una ligera pérdida de nitidez de la visión o, en muy raros casos, que queden pequeños defectos refractivos residuales que requieren una intervención adicional. En toda intervención existen potenciales riesgos graves que tienen frecuencias extremadamente bajas.

Estos problemas son poco frecuentes y, en casi todos los casos, se pueden corregir con tratamientos adicionales (por ejemplo, un retoque con láser) o tienden a disminuir con el tiempo. Acudir a una clínica de confianza con cirujanos experimentados y seguir las indicaciones médicas pre y postoperatorias ayuda a reducir los riesgos al mínimo.

La recuperación tras una cirugía refractiva suele ser rápida. En la mayoría de los casos, los pacientes pueden retomar sus actividades cotidianas al cabo de uno o dos días después de la operación. No obstante, la estabilización completa de la visión puede tomar algunas semanas.

Durante el postoperatorio, el paciente debe seguir las indicaciones del oftalmólogo: por ejemplo, usar gafas de sol para protegerse, aplicarse colirios antiinflamatorios y lubricantes, evitar frotarse los ojos y no practicar deportes de contacto hasta que el ojo esté recuperado. Asimismo, se programan varias visitas de control tras la cirugía para comprobar la evolución y asegurar un resultado óptimo.

Aviso Legal y Declaración Informativa

La información contenida en esta página tiene un carácter meramente informativo y orientativo, y en ningún caso sustituye la valoración médica profesional. Cada paciente presenta condiciones particulares que requieren una evaluación presencial, personalizada y especializada por parte de un profesional de la salud ocular.

Por lo tanto, Central Ocular no se hace responsable de interpretaciones o decisiones tomadas con base en la información aquí proporcionada sin una consulta previa con un especialista. Para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, es indispensable agendar una evaluación médica con nuestros expertos.

Conclusión

La cirugía refractiva es una solución muy segura y efectiva para corregir defectos visuales, mejorando la calidad de vida de los pacientes. No obstante, requiere una evaluación oftalmológica detallada para determinar la técnica más adecuada para cada persona y llevar conseguir procedimientos de la máxima seguridad. Las complicaciones en cirugía oftalmológica electiva son notablemente raras, y su minimización depende de que las técnicas adecuadas para cada persona sean aplicadas por cirujanos expertos.

Es muy importante que las personas candidatas a procedimientos oculares discutan las circunstancias de su caso particular y reciban una completa explicación de su caso, del proceso que se espera y las circunstancias asociadas para poder tomar sus decisiones con la mejor información. En Central Ocular nos comprometemos completamente con informar y acompañar a nuestros pacientes en todo este proceso.

Aviso Legal y Declaración Informativa

La información contenida en esta página tiene un carácter meramente informativo y orientativo, y en ningún caso sustituye la valoración médica profesional. Cada paciente presenta condiciones particulares que requieren una evaluación presencial, personalizada y especializada por parte de un profesional de la salud ocular.

Por lo tanto, Central Ocular no se hace responsable de interpretaciones o decisiones tomadas con base en la información aquí proporcionada sin una consulta previa con un especialista. Para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, es indispensable agendar una evaluación médica con nuestros expertos.

Lo que opinan nuestros pacientes

Nuestras Clínicas

MADRID

  • C/Almagro 2, Bajo. 28010, Madrid

  • Lunes-Viernes: 9:00-20:00 h
    Sábados y Domingos: cerrado
  • info@centralocular.com
  • +34 913 100 142

ALCORCÓN

  • C/ Mayor 19, 3º B, 28921, Alcorcón

  • Lunes-Viernes: 9:00-20:00 h
    Sábados y Domingos: cerrado
  • info@centralocular.com
  • +34 913 100 142

TRES CANTOS

  • C/ Sector Descubridores 8, 28760, Tres Cantos

  • Lunes-Viernes: 9:00-20:00 h
    Sábados y Domingos: cerrado
  • info@centralocular.com
  • +34 913 100 142