Derrame ocular, hemorragia subconjuntival o hiposfagma: definición, causas, factores de riesgo y tratamiento

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Es probable que alguna mañana te hayas levantado de la cama, te hayas mirado al espejo y hayas descubierto que tienes una mancha roja en la parte blanca del ojo. Es lo que comúnmente se denomina derrame ocular, que en oftalmología recibe los nombres de hemorragia subconjuntival o hiposfagma

“Es una patología muy frecuente y que no presenta ningún síntoma, salvo esa sangre que aparece bajo la conjuntiva. Es decir, no duele y tampoco impide una visión normal, por lo que los pacientes se dan cuenta de que lo tienen cuando se miran al espejo o cuando alguien se lo dice” explica la Dra. María Capote, responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Central Ocular

El motivo de la hemorragia subconjuntival o hiposfagma es la rotura de uno de los pequeños vasos sanguíneos que recubren el globo ocular. La conjuntiva, que es la membrana que recubre la parte blanca del ojo (esclerótica) y el interior de los párpados. “Esta membrana no puede absorber rápidamente la sangre, por lo que se suele quedar “almacenada” en esta parte del ojo durante unos días. Puede resultar un poco alarmante, pero en la mayoría de los casos no reviste importancia y se cura por sí solo. No obstante, si pasan muchos días y la sangre no se reabsorbe, es recomendable acudir a un oftalmólogo para que haga una evaluación y descartar una lesión ocular” aclara la Dra. Capote. 

Causas y factores de riesgo del derrame ocular

El derrame ocular puede producirse por causas tan banales como puede ser toser con fuerza, estornudos, por un episodio de náuseas y vómitos, estreñimiento (maniobras de Vasalva) o un pequeño golpe en la zona ocular. También pueden aparecer por frotarse con fuerza los ojos o por la presencia de un cuerpo extraño. “En este último supuesto, el paciente suele acudir a la consulta de forma más inmediata ya que puede ser necesario la actuación de un oftalmólogo para extraerlo” explica la oftalmóloga de Central Ocular. 

Entre los factores de riesgo más comunes a la hora de desarrollar una hemorragia subconjuntival están: 

  • Tensión arterial alta. “No tiene nada que ver con tener la presión intraocular elevada. Esta no presenta síntomas aunque puede provocar glaucoma si el paciente no está diagnosticado ni en tratamiento”, aclara la Dra. María Capote
  • Diabetes Mellitus
  • Pacientes en tratamiento con antiagregantes y/o anticoagulantes (sintrom, ácido acetil salicílico, etc.)
  • Enfermedades hematológicas

“Es recomendable saber que siaparecen, puede haber asociado y no diagnosticado, algún problema de corazón. Otra razón más para acudir al especialista en oftalmología, ya que le podrá derivar, llegado el caso, a un cardiólogo” explica Capote. 

Al ser una patología benigna y sin ningún tipo de consecuencias para la visión, no suele ser necesario ningún tipo de tratamiento específico. Si el origen está en un pequeño traumatismo y se tiene molestias al fijar la vista, el uso de lágrimas artificiales puede ayudar a disminuirlas. 

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