El herpes ocular: causas, síntomas y tratamiento

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herpes ocularCuando se habla de herpes la imagen que les suele venir a la mente a la mayoría de las personas es la famosa “calentura” en los labios o bien un sarpullido en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, el herpes también afecta a los ojos, llegando a tener consecuencias graves si no es diagnosticado o tratado a tiempo.

Un alto porcentaje de la población es portadora del virus del herpes y lo desconoce, ya que éste puede permanecer latente (dormido) durante años sin que llegue a activarse. El contagio se produce por contacto directo con el virus. “Por ejemplo, nos sequemos la cara con la misma toalla de una persona afectada por el herpes ocular e, incluso, si nosotros mismos tenemos un herpes (calentura) en los labios y lo tocamos y, posteriormente, nos llevamos la mano a los ojos” explica el Dr. David Antolín, director médico de Central Ocular.

El contagio no implica que inmediatamente se desarrolle el herpes ocular, pudiendo presentarse meses o incluso años después del contagio. La activación del virus se suele producir cuando el portador tiene una bajada de las defensas, fiebre, en épocas de estrés, durante la menstruación o una exposición prolongada al sol, entre otras causas. “Una vez que se ha desarrollado un herpes ocular, al igual que ocurre con el herpes labial, éste puede volver a desarrollarse de forma periódica. Es decir, se puede convertir en una enfermedad crónica que cursa con brotes” añade el oftalmólogo.

Los síntomas que nos deben hacer pensar que tenemos un herpes ocular y, por tanto, acudir a un oftalmólogo, son los siguientes:

  • Dolor en el ojo o alrededor de él. Lo más habitual es que sólo afecte a un ojo, aunque eso no descarta que los dos puedan verse afectados a la vez.
  • Sensación arenosa o de cuerpo extraño. “Ante este síntoma, nunca se debe frotar el ojo ya que se pueden producir o agravar daños previos en la córnea “, explica el Dr. Antolín.
  • Ojo rojo
  • Lagrimeo que, en algunos casos, puede ir acompañado de secreción.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Visión borrosa
  • Irritación o sarpullido en los párpados y en la zona alrededor de los ojos
  • Inflamación de la córnea (queratitis)

“Y por supuesto, si el paciente detecta que tiene una herida en el ojo sin que haya sufrido un golpe debe ir inmediatamente al oftalmólogo ya que podría tratarse de un herpes ocular” destacada el director médico de Central Ocular.

Una vez realizado el diagnóstico por parte de un oftalmólogo, el tratamiento tendrá como objetivo el tratamiento de los síntomas y la prevención de nuevos episodios. Para ello, se realizará una higiene adecuada del ojo a diario con suero fisiológico y se prescribirán medicamentos antivirales y antiinflamatorios. “En el caso de que el herpes, además de  la inflamación en la córnea, haya provocado alguna pequeña herida, habría que añadir al tratamiento antibióticos, para evitar que la herida se infecte y acabe provocando cicatrices corneales que pueden conllevar una disminución de la visión. Aunque suele ser una patología leve que se soluciona sin ningún tipo de secuelas a los pocos días de iniciado el tratamiento, en aquellos casos en los que el paciente no acude al oftalmólogo ante la aparición de síntomas o se instila colirios sin prescripción médica (como los corticoides), el virus del herpes puede acabar dañando la córnea de forma severa producción tales opacidades corneales que, incluso, hagan necesario un trasplante” alerta el Dr. David Antolín.

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