La toxina botulínica: el tratamiento estético que tiene su origen en la oftalmología

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Una mirada despejada y descansada puede ayudar a “quitarnos años de encima” y a tener un aspecto más rejuvenecido. En la actualidad, existen tratamientos de oculoplástica mínimamente invasivos que pueden conseguirlo de una forma totalmente segura y eficaz. Nos estamos refiriendo al tratamiento con toxina botulínica.

“Es el tratamiento de rejuvenecimiento más utilizado y demandado a nivel mundial. La Agencia Española del Medicamento autorizó la utilización de las microinyecciones de toxina botulínica para el tratamiento de las arrugas de expresión en el año 2004”, aclara el Dr. Carlos Izquierdo Rodríguez, responsable de la Unidad de Oculoplástica, Órbita y Vías Lacrimales de Cliniláser.

Pero es que la toxina botulínica es una vieja conocida de los oftalmólogos, ya que fue uno de ellos, el Dr. Allan Scott,  el primero que empezó a usarla para tratar el estrabismo, obteniendo en 1989 la aprobación de la Agencia Americana del Medicamento (FDA), para el tratamiento también del blefaroespasmo (movimiento involuntario de los párpados).También fue una oftalmóloga, la Dra. Jean Carruthers, quien se dio cuenta por primera vez, mientras trataba a un paciente con espasmos en los párpados, de que la toxina botulínica no sólo solucionaba este problema sino que además desaparecían las arrugas del entrecejo y de alrededor de los ojos (las conocidas “patas de gallo”).  Ella y su marido, el dermatólogo Alasteir Carruthers, fueron los primeros que realizaron un estudio médico con una duración de 3 años, en el que ellos mismos se inyectaron la toxina, y en el que quedaba demostrada su seguridad y eficacia con fines estéticos. Este estudio fue presentado en 2001, y en 2002 fue aprobado su uso estético en Estados Unidos.

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Efectos: relajación de los músculos con la consiguiente desaparición de las arrugas. Hace que la mirada esté más fresca y relajada. El rostro se ve más rejuvenecido.

¿Desde qué edad se puede usar?: “No hay una edad fija en la que pueda empezar a utilizarse. Dependerá de cuando empiecen a aparecer las primeras arrugas de expresión”, aclara del Dr. Izquierdo.

¿Cuándo empieza a notarse el efecto?: pasados 2-3 días. A los 15 días es cuando se consigue el efecto último, momento en el que el paciente acude a revisión que el especialista valore si se han conseguido los efectos deseados.

Duración del tratamiento: depende del tipo de piel y musculatura que tenga cada paciente, pero la duración media de las microinyecciones con toxina botulínica es de entre 5-6 meses. “Sin embargo, si se utiliza de manera regular, cada vez será necesaria su aplicación cada más tiempo, llegando incluso a no ser necesario nada más que una vez al año” explica el oftalmólogo de Cliniláser.

¿Es doloroso? ¿Tiene algún efecto secundario?: es prácticamente indoloro, aunque se puede utilizar una crema anestésica tópica horas antes si se tiene hipersensibilidad al dolor. El paciente puede reincorporarse a su rutina inmediatamente después del tratamiento, ya que no se producen ni hematomas ni edema.

Cuidados tras el tratamiento: no hay que tumbarse en las 4 horas siguientes a las microinfiltraciones. Además, no debe hacerse ejercicio físico ni masajear la zona hasta pasadas 24 horas.

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