Miopía en niños: cómo detectarla y tratarla

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La miopía es un defecto refractivo crónico y con una importante carga genética que impide ver de forma clara los objetos que se encuentran a distancias lejanas. Este defecto se debe a que el “ojo miope” es más abombado y la imagen capturada se refleja antes de  la retina, haciendo que las imágenes más lejanas se vean borrosas.

Según datos del estudio “Prevalencia de errores refractivos en niños de 5 a 7 años” realizado por investigadores de la Facultad de Biomedicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Europea publicado en septiembre de 2018, el 13% de los niños de 5 años eran miopes, cifra que aumentaba hasta el 20% de los niños de 7 años. “Es un dato preocupante, ya que se sabe que esta prevalencia va a ir en aumento en los próximos años según la propia Organización Mundial de la Salud” aclara la Dra. María Capote, responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Central Ocular.

¿Cómo detectar la miopía en niños?

Detectar la miopía en niños es más complicado que en adolescentes o adultos. El motivo está claro: no saben qué les ocurre y no saben cómo verbalizarlo. Algunas actitudes que deben de alertar a los padres son:

  • Se acerca mucho a la televisión
  • La postura de lectura o en el juego suele ser con tendencia a acercarse los objetos
  • Guiña con frecuencia los ojos
  • Dolores de cabeza después de volver del cole o estar mucho rato haciendo deberes. Aunque es más frecuente en niños con problemas de hipermetropía, también se da en niños miopes, ya que tienen que hacer un esfuerzo para tratar de ver mejor las cosas
  • Retraso escolar. Los niños no dicen a los profesores que no pueden ver bien la pizarra, lo que puede llevar a problemas en la lecto-escritura. Además, en niños más mayores puede derivar en problemas de rendimiento académico

“Estos comportamientos deben hacer llevar a los padres a los niños al oftalmólogo, pero además es recomendable que entre los 3 y 5 años se realice un control oftalmológico anual porque es entre estas edades en las que se empieza a desarrollar la miopía. Y más si en la familia hay antecedentes. Si se trata la miopía precozmente, se evitará también el conocido como ojo vago (ambliopía) y problemas de baja visión” añade la oftalmóloga.

Las revisiones oftalmológicas en niños deben ser realizadas siempre por un oftalmólogo, ya que hay que utilizar métodos diagnósticos especializados ya debido a su corta edad no les permite realizar una colaboración efectiva. “Por este motivo, en el caso de los bebés medimos la refracción bajo ciclopejía. Consiste en la aplicación de unos colirios que dilatan la pupila para posteriormente poder hacer una graduación con la ayuda de un retinoscopio. La retinoscopia permite obtener la graduación al poder interpretar el movimiento de la luz que queda reflejada en la retina” explica la Dra. Capote.

Cuando los niños tienen edad de expresarse de una forma coherente, se utiliza el test de Pigassou, que consiste en enseñarles una serie de figuras reconocibles por ellos cada vez en un tamaño más pequeño (una casa, un niño, una flor, un animal, etc.).

 

Tratamiento de la miopía en los niños

La miopía es un defecto refractivo crónico que no se cura sino que se corrige. Por este motivo, la principal arma para luchar contra ella es un adecuado control por parte del médico oftalmólogo, que tras un estudio exhaustivo del paciente, tiene diferentes tratamientos a su alcance para corregirla.

  • Gafas: es la primera indicación de tratamiento, ya que pueden usarse prácticamente desde que nacen, y pueden ir adaptándose acorde a la evolución de la miopía.
  • Lentillas: se pueden emplear en casos en los que existe una alta miopía o cuando la graduación mediante gafas es muy compleja y consiguen una mejora de la visión frente a las gafas.
  • Lentes nocturnas u ortoqueratología: consiste en el uso de unas lentes específicas que actúan modelando la córnea durante la noche, lo que en algunos casos permite que el paciente no necesite usar sus gafas durante el día

Tratamiento farmacológico: a bajas dosis la atropina ha demostrado eficacia para evitar el aumento de la miopía en niños. Debemos ser cautos en su prescripción y estudiar cada caso para saber si está indicada o no su instilación.

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