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Miopía magna, alta miopía o miopía patológica: origen, síntomas, diagnóstico y patologías asociadas

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La miopía es un defecto de refracción crónico por el cual las personas que lo padecen no pueden ver de forma nítida los objetos lejanos. Esto se debe a que el ojo miope es más alargado (elongado) que un ojo sano, por lo las imágenes se reflejan antes de la retina, en vez de justo sobre ella, provocando la clásica visión borrosa de los pacientes miopes.

La miopía magna, también llamada alta miopía o miopía patológica, se produce cuando el abombamiento del ojo es tal que  supera los 26 milímetros de longitud, por lo que el paciente presenta dioptrías superiores a 6 además de otros problemas oculares asociados debidos a la deformidad estructural del ojo. “Esta patología oftalmológica afecta a aproximadamente el 2% de la población y tiene un alto componente hereditario, por lo que los pacientes con antecedentes familiares deben empezar a realizarse revisiones por parte de un oftalmólogo desde la infancia”, explica el Dr. David Antolín, director médico de Central Ocular.

El síntoma principal de la miopía magna es la visión borrosa de lejos asociada a una baja agudeza visual. En el caso de que haya otras patologías asociadas, éstas pueden pasar desapercibidas porque en sus primeras etapas no presentan síntomas (como por ejemplo el glaucoma) o bien pueden aparecer moscas volantes (miodesopsias), flashes, sombras o deformación de las líneas rectas, síntomas que indican que existe una afectación a nivel de la retina.

“El diagnóstico precoz y periódico de la miopía magna es fundamental para que el paciente pueda mejorar su visión y, por tanto, su calidad de vida, y para controlar y tratar la aparición de otras enfermedades que pueden acabar derivando en una gran discapacidad visual”, aclara la Dra. María Capote, responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Central Ocular. Un diagnóstico correcto de la miopía magna debe incluir las siguientes pruebas:

  • Estudio de fondo de ojo: es una prueba totalmente indolora y que no requiere ningún tipo de preparación previa por parte del paciente, solo se utilizan unas gotas o. “La biomicroscopía con lámpara de hendidura que realizamos nos permite, en una sola prueba, estudiar tanto el polo anterior del ojo (córnea, iris, esclerótica, iris cámara anterior, etc.) como el polo posterior (retina, mácula, humor vítreo, cristalino, coroides, etc.), por lo que obtenemos información muy valiosa a la hora de realizar un diagnóstico”, expone la Dra. Capote.
  • Medición de la presión intraocular: si es alta puede indicar una afectación del nervio óptico.
  • Tomografía de Coherencia Óptica (OCT): prueba que se realiza de forma ambulatoria en la consulta y que permite obtener imágenes de la sección trasversal de la retina y ver el estado del nervio óptico.
  • Examen de agudeza visual y del nivel de refracción: son fundamentales para determinar las dioptrías que tiene un paciente y obtener una graduación. En algunospacientes como  jóvenes o niños para una correcta graduación no se puede acudir sólo a la óptica porque el médico oftalmólogo debe  instilar unas gotas que paralizan la acomodación, estando especialmente indicado en miopes.

 

Las personas con miopía magna, además de tener importantes problemas de visión de los objetos lejanos y una agudeza visual disminuida a consecuencia del elevado número de dioptrías que padecen, también presentan otras enfermedades de los ojos (en algunos casos muy graves) a consecuencia de la deformidad que presenta su globo ocular. Las principales son:

  • Cataratas: se desarrollan de forma más precoz en pacientes con miopía magna, llegando a representar los miopes magnos hasta el 20% de los pacientes que requieren una operación de cataratas antes de los 65 años.
  • Glaucoma: los pacientes con miopías elevadas tienen más probabilidades de tener la presión intraocular elevada, principal causa del desarrollo del glaucoma.
  • Desprendimiento de retina: debido a la elongación del ojo y a la retina más adelgazada que tienen estos pacientes. Esto hace que la retina sea más débil y más propensa a desarrollar agujeros o desgarros por los que se puede introducir el humor vítreo o incluso sangre, dando lugar al desprendimiento. “Cabe destacar que el 70% de los casos de desprendimiento de retina se presentan en pacientes miopes. Además, el riesgo de desprendimiento aumenta en paralelo a un mayor número de dioptrías, como es el caso de los miopes magnos”, afirma la oftalmóloga de Central Ocular.
  • Agujero macular: también está relacionado con el menor espesor de la retina a consecuencia del tamaño anormal del globo ocular de las personas con miopía magna. La mácula es la parte central de la retina, la encargada de la visión central. Además de la retina, en la parte posterior del ojo se encuentra el humor vítreo, que es un líquido en forma de gel que es responsable de la forma del ojo. A veces este humor vítreo justo en la zona central puede traccionar de la macula, dado lugar a lo que se denomina agujero macular.

Otras patologías también asociadas a la miopía magna son: atrofia corioretiniana, degeneración del vítreo (con la consiguiente aparición de las miodesopsias), degeneración macular, estafiloma (abombamiento posterior del globo ocular), etc.

“Debido a la magnitud de la miopía magna y de sus enfermedades asociadas, el tratamiento es totalmente personalizado acorde a las patologías que presente cada paciente. El objetivo es que el paciente mantenga la mejor visión posible durante el resto de su vida, por lo que hay que corregir la miopía;  operar las cataratas e incluso colocar a la vez una lente intraocular acorde a las dioptrías de cada paciente para poder prescindir del uso de gafas; detener el avance del glaucoma manteniendo una presión intraocular adecuada; realizando un vitrectomía para el desprendimiento de retina y/o el agujero macular… Y fundamental, son las revisiones periódicas para controlar la enfermedad y detectar precozmente cualquier problema visual que pueda aparecer” matiza el Dr. David Antolín.

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