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Pterigión: definición, causas y tratamiento

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Pterigión: definición, causas y tratamientoEl pterigión es un problemas oftalmológico consistente en un crecimiento anómalo de la conjuntiva (mucosa transparente que recubre la superficie blanca del ojo, la esclera y la zona interna de los párpados).

Es una anomalía de tejido carnoso, rojizo que suele extenderse desde la zona lacrimal hasta la zona central de la córnea, aunque también puede presentarse en el lado externo del ojo.

“Cuando tienen pequeño tamaño suelen ser asintomáticos. Sin embargo, dependiendo del tamaño que tenga puede provocar ojo rojo, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño. Aunque en casos de pterigión de gran extensión, al cubrir una importante parte de la córnea, es posible que pueda provocar una reducción de la visión” explica el Dr. David Antolín, director médico de Central Ocular.

El pterigión es una patología que puede presentarse a edades bastantes tempranas, ente los 20 y los 30 años. Su diagnóstico suele ser relativamente fácil, ya que se puede identificar con una sencilla exploración ocular por parte de un oftalmólogo. “En la exploración, el oftalmólogo podrá realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías oculares, entre ellas alguna maligna y especialmente rara” aclara el Dr. Antolín.

El origen del pterigión está en una degeneración de la conjuntiva, bien asociada al proceso natural de envejecimiento o provocada por el ojo seco, enfermedad muy frecuente que llega a afectar a un tercio de la población española. También puede desarrollarse a partir de una pinguécula, que es una pequeña masa de color blanco o amarillento que también crece en la conjuntiva pero que no afecta a la córnea.

“Pero no hay que olvidar que existen unos factores de riesgo que están directamente implicados en su aparición. Estamos hablando de la sobreexposición a la luz ultravioleta procedente del sol. También es más habitual en pacientes que trabajan al aire libre y que están expuestos a agentes que irritan la conjuntiva como son el serrín, el polvo e, incluso, la contaminación ambiental” matiza el director médico de Central Ocular.

Dependiendo de la extensión del pterigión y delos síntomas que presente, los tratamientos son pueden ser farmacológicos o quirúrgicos. En el caso de que la lesión sea pequeña, la indicación suele consistir en el uso de lágrimas artificiales para atenuar el enrojecimiento y el lagrimeo y conseguir un ojo más hidratado y protegido, además de evitar la exposición solar o el uso de gafas de sol con filtros adecuados.

“En los casos en los que sea necesario realizar la cirugía para extirpar la lesión,  en la mayoría de los casos es aconsejable cubrir el lecho que queda expuesto con una porción sana de la conjuntiva del propio paciente (autoinjerto). En estos casos, no utilizamos puntos de sutura sino que aplicamos adhesivos tisulares que obtienen unos resultados mejores, ya que la inflamación postoperatoria se reduce considerablemente” explica el Dr. David Antolín.

El adhesivo tisular ha demostrado disminuir la inflamación postquirúrgica y el disconfort del paciente, pero no el riesgo de recidiva, Sin embargo, la cirugía con autoinjerto sí disminuye el riesgo de recidiva comparado con la exérisis simple.

Es una cirugía ambulante, que no requiere ingreso hospitalario, en la que se utiliza anestesia local, y una pronta recuperación. El paciente tendrá que llevar un parche en el ojo afectado una vez dado el alta y utilizar gafas de sol durante unas semanas. También es recomendable que no se maquille en las dos semanas siguientes a la operación y que no realice actividad física de alto impacto y al aire libre hasta que su oftalmólogo se lo indique.

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