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Soy daltónico y veo la vida de otro color

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Articulo publicado originalmente en cuidateplus

El daltonismo es un defecto genético generalmente hereditario que dificulta la visión de los colores. Es un problema muy frecuente que está presente en mayor o menor grado en aproximadamente el 8-10% de los hombres y apenas se da entre las mujeres.

La enfermedad puede manifestarse de diferentes maneras pero, tal y como apunta Emilio Dorronzoro, jefe de Oftalmología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja (Madrid), “la forma más común afecta al rojo y al verde”.

María Capote, responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Central Ocular, señala que, dependiendo de la gravedad del problema, la persona daltónica verá de alguno de estos modos:

  • El afectado ve todos los colores, pero solo cuando hay buena luz.

  • No puede distinguir entre ciertos colores, que generalmente suelen ser los verdes o los rojos.

  • En su forma más grave, la acromatopsia, el daltónico ve todo en diferentes tonos de grises. “Afortunadamente, este último grado es una condición muy rara que apenas suele darse”, aclara la oftalmóloga.

Principales causas

La genética es la responsable de la mayoría de los casos. La alteración que causa el daltonismose encuentra en el cromosoma X (las hombres tienen un cromosoma X y otro Y, mientras que las mujeres son XX) y es de tipo recesivo, es decir, hay que heredar dos copias defectuosas para desarrollar la enfermedad. Esta es la razón por la que muchas mujeres son portadoras del defecto genético pero no padecen sus consecuencias.

También puede aparecer -aunque con una frecuencia muy inferior- de forma secundaria a determinadas patologías. “Algunas enfermedades, como el Parkinson, el Alzheimer o algunos casos de leucemia, pueden llevar a un trastorno de los colores”, expone Capote.

Asimismo, alude a “enfermedades específicas del ojo, como el glaucoma o trastornos maculares, que pueden dañar los fotorreceptores que se encargan de la visión del color”. Finalmente, puede deberse al tratamiento con algunos fármacos, como la hidroxicloroquina (antimalárico que también se emplea para procesos reumatológicos como el lupus).

¿Cómo se detecta?

El oftalmólogo puede hacer una prueba sencilla para determinar si una persona tiene daltonismo. La prueba consiste en mostrar un dibujo (generalmente, un número) formado por puntos multicolores. Si no padece daltonismo, el individuo podrá ver los números y formas entre los puntos. En cambio, si no puede ver bien los colores, tendrá dificultad para encontrar el número o la forma que se esconde en el dibujo e, incluso, es posible que no la vea en absoluto.

Limitaciones en la vida cotidiana

La mayoría de los daltónicos llevan una vida completamente normal y muchos son diagnosticados de forma muy tardía sin que suponga ningún problema. “En la infancia, padres y profesores pueden sospechar de la existencia de este defecto durante el aprendizaje de los colores, con determinados juegos o el típico dibujo en el que el niño colorea la copa del árbol marrón y el tronco verde”, describe Capote.

En lo que se refiere a los síntomas, Dorronzoro apunta que solo en casos graves el problema se acompaña de otras manifestaciones, como “movimientos rápidos de los ojos de un lado a otro (nistagmo)”.

El experto puntualiza que ser daltónico “no es ningún impedimento para la obtención del carnet de conducir para un particular”, aunque hay algunas profesiones prohibidas, como piloto de aviación, controlador de tráfico aéreo, mecánicos y conductores de tren, etc.

¿Hay algún tratamiento eficaz?

Si el daltonismo es secundario a otra enfermedad, prevenir o tratar esa patología podría solucionar el problema. No obstante, Dorronzoro precisa que “los defectos de visión de color causados por una enfermedad no se entienden tan bien como los defectos congénitos. El daltonismo debido a una enfermedad específica a menudo afecta a cada ojo de manera diferente y suele empeorar con el tiempo”.

En el caso de que esté producido por fármacos, el especialista comenta que se realizan “chequeos oftalmológicos con test de visión de colores y análisis de la función macular”, con el fin de identificar el problema cuanto antes y ajustar el tratamiento.

Pero en la gran mayoría de los casos, es decir, cuando se trata de la patología de origen genético, no se puede curar. Existen unas gafas con filtros adaptados que, según detalla Capote, “permiten modificar la longitud de onda -que es como se transmite la información del color- media de los colores rojo y verde en ondas que sí son detectadas porque son como el color azul”. Por lo tanto, producen un estímulo parecido a un ojo no daltónico.

Sin embargo, la oftalmóloga subraya que esas gafas “no corrigen el daltonismo ni ofrecen una visión normal de los colores; posibilitan una visión distinta de la realidad, favoreciendo la identificación del color al mejorar también el contraste”. Añade que no hay “contraindicación médica para usarlas, pero tampoco gran evidencia científica”. Solo funcionan para un tipo específico de daltonismo, el más común, y no son eficientes para el uso de pantallas electrónicas porque “destacan más los píxeles negros”.

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