El ojo seco: Síntomas, prevención y tratamientos

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Articulo publicado originalmente en actitud50.es

 

Cuando era más joven apenas le prestaba atención a los ojos, salvo la revisión rutinaria pautada por los especialistas.

Ahora, con 48 años, empiezo a notar que ya no funcionan como antes. Me lloran cuando salgo a la calle, por la noche me cuesta más trabajo leer con nitidez y se me irritan fácilmente.

¿Serán estos síntomas la antesala del síndrome de ojo seco?

Con la ayuda de la doctora María Capote, oftalmóloga responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Central Ocular, saldremos de dudas y conoceremos los hábitos y medidas que nos pueden ayudar a prevenir y combatir la sequedad ocular.

Alrededor de cinco millones de españoles, la mayoría mujeres mayores de 50 años, sufren el mal del ojo seco. Nunca es tarde para conocer este proceso y detectar si lo estamos sufriendo.

 

Detectar los síntomas

 

Los síntomas más comunes del síndrome del ojo seco son ardor, dolor y enrojecimiento.

También la cantidad y la calidad de la lágrima se resienten. Al llegar a la madurez las mujeres empezamos a sentir molestias en los ojos, sensación de arenilla o cuerpos extraños, pesadez y un malestar ocular áspero y persistente.

Es posible que los ojos se irriten más rápido de lo que solían hacerlo, leer te resulte una tarea complicada o te canses demasiado frente al ordenador.

 

¿Quiénes pueden sufrir el síndrome del ojo seco?

 

La disminución hormonal a partir de los 40-45 años ocasiona diversas alteraciones físicas y psicológicas. Ya en la menopausia, la alta reducción de hormonas femeninas o estrógenos provoca una serie de síntomas poco agradables e incluso molestos.

Respecto al ojo seco, la doctora Capote hace hincapié en su relación con la llegada del climaterio.

“La falta de estrógenos afecta tanto a la producción de lágrima como a la calidad de la misma”, precisa.

Sin embargo, la menopausia no es la única causante de la sequedad ocular.

“Las personas con artritis reumatoide, diabetes y problemas de tiroides tienen muchas probabilidades de sufrir sequedad en los ojos”, asegura.

Algunos medicamentos también pueden provocar el síndrome del ojo seco. “Los antihistamínicos, los descongestionantes nasales, los antihipertensivos y los antidepresivos contribuyen a reducir la producción de lágrimas”, explica la oftalmóloga.

La deficiencia de vitamina A es otra de las causas de sequedad ocular.

 

Rutinas para prevenir

 

Los primeros desarreglos en la menstruación nos avisan de los cambios que nuestro cuerpo acusará en breve. Es el mejor momento para empezar a actuar. Si lo haces, los síntomas de la menopausia serán mucho más livianos.

La doctora Capote nos ofrece una serie de pautas para prevenir la sequedad ocular. Son las siguientes:

  • Evitar los ambientes cargados y, sobre todo, el humo del tabaco.
  • Parpadear con frecuencia.
  • La calefacción o el aire acondicionado agravarán el problema. Un humidificador en el hogar y lugares de trabajo puede reducir e incluso eliminar la sequedad ambiental.
  • Si trabajas frente a una pantalla es imprescindible que descanses cada quince o veinte minutos. Cierra los ojos unos segundos y relaja los músculos de la cara.
  • Si conduces con frecuencia, intenta reducir al mínimo la calefacción o el aire acondicionado del vehículo.

Tratamiento del ojo seco

 

Los daños causados por la sequedad ocular determinarán el tipo de tratamiento más adecuado.

La solución más común e idónea en las primeras fases, cuando el ojo seco produce molestias pero aún no ha dañado la córnea, es el uso de lágrimas artificiales.

“No todas las lágrimas artificiales son iguales ni producen los mismos efectos. Por tanto, no es conveniente automedicarse, sino acudir al oftalmólogo para que nos recete las más adecuadas. Como premisa general, no deben tener conservantes ni fosfatos en su composición”, advierte la doctora Capote.

Los suplementos nutricionales de ácidos grasos Omega3 ayudan a aumentar la producción de lágrimas. Las vitaminas A, C y E mejoran la salud ocular en general.

Asimismo pueden resultar efectivos los antiinflamatorios y corticoides, siempre bajo control médico.

Cuando el daño es más severo, los oftalmólogos suelen tapar el punto lagrimal con unos tapones transparentes de silicona, de reducidas dimensiones. Sin que se vean ni causen molestias, logran retener la lágrima para que permanezca más tiempo en la superficie ocular.

Otra solución consiste en usar lentes de contacto terapéuticas, las cuales forman una cámara en la que se acumula la lágrima, mejorando así la hidratación del ojo.

Un diagnóstico temprano es fundamental para evitar que el problema se agrave.

“A veces encontramos en la exploración que la sequedad ocular ha producido daños mayores, como úlceras corneales que provocan molestias más agudas y visión borrosa”.

Según la oftalmóloga, “el síndrome del ojo seco puede evolucionar desde una irritación ocular, sutil pero constante, hasta una inflamación significativa e incluso cicatrices en la superficie del ojo”.

En caso de que el síndrome del ojo seco haya ocasionado lesiones corneales existe un colirio o suero de última generación, conocido con el nombre de Endoret y fabricado con la propia sangre del paciente.

El suero Endoret restaura eficazmente la superficie de la córnea. Se basa en la medicina regenerativa, que utiliza los recursos del cuerpo para reparar daños en los tejidos.

Junto a los sofocos, la sequedad ocular es uno de los más frecuentes.

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